“Me gustaría que mi jardín tuviera muchos juegos y nos enseñaran mucho, que todos nos tratemos bien y tengamos tiempo para jugar”. “Me gustaría que fuera grande y con muchos juegos y que tuviera una granja para cuidar animales. También que tuviéramos un tiempo para tocar música y bailar, creo que a los demás les encantaría mi idea”.

 Estas son algunas de las respuestas de los 402 niños y niñas, de entre 2 y 4 años, que participaron de “Tenemos Que Hablar de Educación”, un proceso de diálogo y encuentro impulsado por Acción Colectiva por la Educación que –a través de diferentes instancias–, buscó levantar las voces de las comunidades educativas para generar una hoja de ruta que congregue los principios mínimos que consideran necesarios para encaminar los próximos procesos políticos. 

La directora ejecutiva de Fundación Oportunidad, Marcela Marzolo, dice que “participar no solo significa que el niño o la niña opine sobre algún tema o en el contexto de la toma de una decisión, sino que implica también aprender a convivir con otros, colaborar, escuchar y respetar las opiniones de sus pares y adultos, es decir, es una forma de aprender a vivir en comunidad, que si se empieza a fomentar desde que son pequeños, lo más probable es que logren incorporar todos estos valores y sean luego ciudadanos con herramientas para vivir y convivir en comunidad”.

“Escuchar a los niños y niñas y tomar en cuenta sus opiniones, aunque sea en temas simples y cotidianos, los hace sentirse capaces, reconocidos, incluidos, que pueden construir con otros, aprender de otros y que pertenecen a un grupo”, agrega.

En la misma línea, el representante de Unicef en Chile, Paolo Mefalopolus, dice que “Chile se encuentra iniciando un proceso crucial de su historia al crear una nueva Constitución de manera participativa. En este proceso niños, niñas y adolescentes no pueden quedar fuera y se deben generar todos los mecanismos posibles para que su voz sea escuchada, especialmente en relación a los temas vinculados con la educación”.

A través de una metodología didáctica –que incluyó la lectura del cuento “La granja unida”–, uno de cada 100 jardines infantiles subvencionados de zonas rurales y urbanas de todas la regiones del país participaron –junto a sus apoderados–, del proceso de diálogo para manifestar sus opiniones acerca de los anhelos que tienen para la educación del país. Asimismo, durante la instancia los niños y niñas fueron consultados sobre sus sensaciones respecto de la pandemia y el aprendizaje remoto.

Fernanda Rubio, jefa del Área Pedagógica de la Corporación para la Infancia de Santiago –organización colaboradora del proceso–, asegura que es importante propiciar un espacio adaptado a los infantes para que participen y entreguen opinión, tal como se ha hecho en “Tenemos que Hablar de Educación”.

“Como educadores necesitamos mirar con ojos de niño o niña estos espacios, creando momentos lúdicos, significativos, pertinentes y desafiantes, que respondan a las características propias del nivel como lluvias de ideas, dibujos, presentaciones, votaciones, entrevistas, entre otras”, apunta.

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